Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipi Suspend isse ultrices hendrerit nunc vitae vel a sodales. Ac lectus vel risus suscipit venenatis.

Amazing home presentations Creating and building brands

Projects Gallery

Buscar

dolor Tag

  • Todos
  • Artículos
  • Breves
  • Destacados
  • Podcasts
  • Vídeos
a

salud mental

Se suele relacionar la salud mental con este tipo de imágenes: un supuesto estado "zen" que nada perturba....

Ternura

Anteayer en un grupo salió la palabra "ternura". Muchos hablaban de la importancia de ser tiernos los unos...

Proceso

El proceso de terapia implica ir pasando de lo grueso a lo fino, de ponernos cada vez con...

La herida que se teme

Tenemos grabada en la memoria una herida que se hizo cuando realmente no pudimos entender ni sostener el...

¿Cómo relajar la mente y entender por qué se estresa?

Quizá para relajar la mente, primero habría que entender por qué está saturada. Nuestra mente permanece continuamente llena de pensamientos. ¿Por qué?
En el paso de la pubertad a la adolescencia, las sociedades tradicionales, llevan a los niños con los maestros para realizar la transición hacia esa etapa tan difícil en la que se encara la madurez y se abandona la infancia.
En esa transición tutelada por la sabiduría ancestral del maestro, se trabaja la capacidad de desidentificarse con los pensamientos y encontrar el verdadero yo. Pues esa es la base simbólica de la palabra adolescente: pasar dolor, transitarlo. Duele porque es un abandono de la inocencia y también de las exigencias de los padres para superarles y encontrar nuestra verdadera esencia. Es clave aprender a transitarlo y entender que el dolor forma parte de la vida, que puede transitarse y superarlo; pero cuando alguien teme el sufrimiento busca evitarlo, evita así también el amor y llega entonces el sufrimiento.

¿Porqué sufrimos?

Hace años, cuando antes de formarme empecé a hacer mi propia terapia, mi terapeuta me explicó en la segunda o tercera sesión un cuento. Con el paso del tiempo he ido adaptando ese cuento en mi memoria. Cuando lo escuché reconozco no comprender bien lo que me quería decir. Tenía que ver con mi momento personal y me dió fuerza y esperanza, pero sobre todo, con el paso de los años, he entendido que ante todo lo que transmite es la humildad de reconocer lo pequeños que somos ante el paso del tiempo y que la vida tiene un curso y que cuanto más intentemos controlarlo o evitar cualquier de sus propuestas simplemente nos trae sufrimiento. Las palabras que me llevo cada vez que recuerdo ese cuento es ACEPTACIóN y ENTREGA.
La aceptación del devenir de la vida, la aceptación y reconocimiento de las emociones básicas como el miedo, la alegría, el dolor, la rabia y el poder. Tan alejados estamos de ellas que se han transfigurado y hemos llamado miedo a la cobardía, felicidad a la

Amor y dolor se pertenecen

A menudo, sin darnos cuenta, pasamos nuestra vida tratando de evitar un dolor o situación fantasiosa en la que creemos que vamos a sufrir. Nuestra vida se basa en eso. Creamos estructuras, creencias y corazas que no nos dejan sentir. Cada vez eso nos aleja mas de las de nosotros mismos y de las demas personas. Eso provoca que cada vez nos sintamos más solos y necesitando o rechazando más su amor. A su vez, creando una falsa sensación de seguridad y equilibrio que, al sentir intuitivamente falsa, nos sumerge en una desesperación e insatisfacción continuas. Pero ante esa necesidad el sistema de defensa actua de nuevo y en lugar de abrirnos nos encerramos aun más, endurecemos nuestra coraza, y nos centramos en las emociones y necesidades substitutorias (pensando que a través de los hijos, de un futuro prometedor o una nueva casa se resolverá ese problema).
Sólo atravesando el dolor de despojarse de esa coraza, de llegar a sentir el dolor y la herida inicial podremos encontrarnos con nosotros mismos, sanar las heridas primigenias originales y abrirnos a un nuevo espacio sincero, lleno de paz, confianza, amor y aceptación.
En terapia…

Próximos eventos

¡No hay eventos!