Mermelada de frambuesa

“Ouspensky narra una historia de un experimento llevado a cabo por Gurdjieff para observar 1a esencia y la personalidad. Elige no revelar la metodología experimental de Gurdjieff, que podía haber sido la hipnosis. Escogió a dos hombres; uno era un hombre mayor, bastante sofisticado, aficionado a hablar sobre cristianismo, política de la guerra, inmoralidades escandalosas; el otro era un hombre joven, frívolo, propenso a la discusión y a hacer payasadas. Ambos fueron, de algún modo, reducidos por Gurdjieff a sus esencias, quedando por una vez sus personalidades a un lado. Al hombre mayor se le quedó la mirada ausente. Era incapaz de recordar las opiniones que había expresado un momento antes, sobre la guerra, a pesar de que las acababa de emitir. Cuando se le presionó sobre lo que de verdad quería en aquel momento, dijo, muy serio y pensativo: «pienso que me gustaría tomar un poco de mermelada de frambuesa». 

El otro, sin embargo, ya no era frívolo -preguntó con seriedad sobre lo que estaba pasando y parecía observarlo todo. Más tarde recordaba lo que había pasado, mientras que el hombre mayor no se acordaba de nada. Pues la personalidad no recuerda nada. El más joven tenía algo de esencia intacta, la cual sí puede recordar. Al hombre mayor casi no le quedaba esencia, y la que quedaba permanecía en un estado infantil. 

Podemos pensar en muchos expertos de la televisión -hombres sofisticados y elocuentes de cejas arqueadas e inteligencia irónica y embaucadora -que en las condiciones adecuadas quedarían al descubierto como personas vacías excepto por un deseo de… mermelada de frambuesas.”
John Shirley, “Gurdjieff”

  • Imagen de Niels Kiené
Manuel Cuesta Duarte
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