Los Reyes Magos podrían haber sido 12

Sobre los Reyes Magos y sus ofrendas a Jesús

En la Bíblia no se habla de que fueran reyes ni que fueran tres. Tampoco se habla de camellos o dromedarios. Se les nombra como magos extranjeros. Jodorowsky, en “Los evangelios para sanar” explica que no son reyes, porque no se hace alusión al poder, sino magos porque hace referencia a su sabiduría. Dice que son “figuras cumbre” de su desarrollo, y que el hecho que sean extranjeros es símbolo de la intención universalizadora de Cristo: ser un mesías para toda la humanidad rompiendo con los hermetismos del judaísmo y de cualquier religión. No imponiendo una doctrina, sino expandir la sabiduría de todos los seres. Por eso los magos vienen a reconocerle y hacerle ofrendas, no a enseñarle. Tampoco son tres y Jodorowsky explica que para él son 10 y que el motivo de creer que son únicamente 3 es por el número de ofrendas. 

Las ofrendas:

Hipólito Sanchiz, profesor de la CEU San Pablo, Universidad Católica, explica que los tres regalos con los que obsequiaron los Reyes Magos al Niño Jesús no fueron elegidos por casualidad, pues el oro era un regalo para Jesús como Rey –pues era un regalo destinado a reyes–, el incienso era un presente para Jesús como Dios –pues esta resina se quemaba delante de los dioses– y la mirra, para Jesús como hombre –pues con ella se embalsamaba a los muertos-. 

Pero hay otros enfoques:

No reconocen los magos a Jesus como rey (eso seria valorarle por su poder), sino por su sabiduría y divinidad, no ostenta lugar jerárquico ni lo pretende en ningún momento de sus enseñanzas. Creo que bien al contrario sobre lo que nos han transmitido, una y otra vez sus enseñanzas hablan de horizontalidad.

Los magos traen oro, incienso y mirra para el niño-Dios. Jodorowsky decía que con el oro le reconocen como hombre, es decir, materia y tierra. Con esto le apoyan económicamente a él y su familia, para que pueda desarrollarse y esparcir sus enseñanzas. Creo que así le reconocen como hombre en tanto y cuanto esta en el mundo de los hombres y necesitara lo necesario para vivir en este mundo. Con esto se viene también a reconocer la importancia del dinero, como eje/acuerdo transformador no especulativo. Jesús enseñará esto especialmente en la expulsión de los mercaderes del templo (Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones.—Isaías; 56, 7 y Pero ustedes han hecho de ella una cueva de ladrones—Jeremías; 7, 11). 

El incienso es la ofrenda que le reconoce como divino, como Dios. En eso coinciden casi todos.

Y la mirra es otra resina, un aceite que se usaba para cuidar los cadáveres y evitar o retrasar su putrefacción. Varios autores coinciden que es el reconocimiento de Cristo como sanador, médico, curandero.  No sólo un sanador del cuerpo, sino también del espíritu, de lo trascendente, que abre las puertas a la transformación. Que cuida y atiende los ritos de paso y que lo sabe hacer don dulzura. Otra posibilidad es, desde mi punto de vista, que la mirra habla de su propia muerte y renacimiento que está  por venirle. Es una forma de decir que su destino, para que Jesús sea Cristo, deberá crear la traición, su muerte y su vuelta al mundo de los vivos. Que ese destino está sellado. Y que la mirra será para cuidar su propio cuerpo durante los tres días que yezca muerto. 

Así pues, como yo lo entiendo, oro, incienso y mirra hablan respectivamente de lo inmutable, lo común, lo intercambiable; lo divino, lo esencial, el perfume; y lo perecedero, lo corpóreo, el paso, la transformación. 

Ilustración “La adoración de los magos”, de Lorenzo Monaco, pintura sobre tablilla, 1420-1422.

Manuel Cuesta Duarte
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