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Un Sant Jordi sabio y feminista, y rosas éticas

Este año, el ayuntamiento de Barcelona, ha creado esta imagen para la celebración de Sant Jordi. La imagen de un Sant Jordi (o San Jorge) y el dragón bailando. Un Sant Jordi que ya no es soldado, sin princesa a la que salvar, sin dragón al que matar.

Cada año, por estas fechas, yo solía reivindicar la figura el dragón, el ser mitológico que en todas las culturas representa la sabiduría, la transmutación y la intuición pero que, en la nuestra, era aniquilado y asociado al mal.

La representacion anterior, la que yo viví ya de niño, es la imagen de un caballero, el hombre en su representación patriarcal militarizada, que debía rescatar a la mujer indefensa, de la bestia inmunda. En ese retrato machista de la escena, a lo animal, lo instintivo, se ve y condena como algo peligroso, un símbolo de cómo la razón debe imponerse a lo animal, que no debe pertenecer a este mundo. Otro símbolo de cómo el hombre se coloca por encima del resto de seres vivos, de cómo impone su criterio sobre la naturaleza, a golpe de espada. Y la mujer, pasiva, débil, sin recursos, a la espera de su salvador. Para colmo, ellas reciben una rosa y ellos un libro. Para ellas la belleza, para ellos el conocimiento. Son ellos los que leen y ellas contentas de recibir la atención del hombre.

Por eso, esta propuesta me parece tan importante. Los tiempos cambian y las tradiciones se deben ir adaptando a las necesidades colectivas que nos permitan seguir creciendo como sociedad. Que sea parte de la cultura y no un instrumento. Y, para redondearlo, ponen la palabra Amor. Una palabra demasiado poco y mal usada por las instituciones. Bravo.

La nueva imagen es una danza, la vida lo es de hecho. No es una cuestión lineal, sino un continuo devenir, un oleaje que va y viene, impermanente, “los átomos danzan”, como dice el poeta y descubre ahora la fisica cuántica. Y en la danza hay horizontalidad, ambos se necesitas de igual forma. No hay subyugación, muerte, conquista; sino un espacio de creación y celebración. Y cuánto necesitamos celebarar la vida.

Rosas éticas, km.0

El siguiente paso ojalá sea poner atención tambien en las rosas. Como en todo, el consumo desmedido o poniendo ñenfasis únicamente en el mayo rbeneficio económico posible a corto plazo, provoca que se esten importando hasta el 60% de las rosas que se venden sólo en Sant Jordi (de los más de 6 millones que se venden habitualmente para la diada). La mayoría vienen de Kenia, Ecuador o Colombia. El impacto medioambiental que supone es grave, pero tambien las condiciones en las que trabajan allí cultivando y recolectando rosas, y el impacto que genera para la zona, que, debido a la demanda, se está aliminando cultivos para la alimentacion y plantando rosas para la exportación. Haciendo peligrar el autosustento del país y dirigiéndolo hacia el monocultivo. Una historia real que sirve de ejamplo es esta:

“una pareja se regala una rosa roja. Funza, Colombia, a 24 km de Bogotá: Aydé Silva padece un trastorno nervioso, fuertes dolores en todos los músculos del cuerpo, hormigueo, y pérdida de sensibilidad y fuerza en piernas y brazos. El médico de la Clínica Universitaria Teletón le pregunta de qué trabaja y Aydé le dice que con las flores, como todo el mundo. El médico asiente con la cabeza.” (Historia real recogida por Corporación Cactus, una asociación de trabajadores de las flores colombianas. www.cactus.org.co.)
Las dos historias son las dos caras de una misma moneda. La rosa que la pareja se ha regalado entre sonrisas en Barcelona, 20 horas antes estaba en las manos de Aydé.”

Hay muchas cosas que podemos hacer para cuidar esto, reducir el impacto y fomentar el cultivo lo cal y los productores de nuestra zona. En esta web podeis leer un artículo completo: http://opcions.org/es/blog/rosas-kilometricas-por-sant-jordi

Manuel Cuesta

Manuel Cuesta, terapeuta para adultos, parejas y adolescentes con consulta en Barcelona. Colaborador habitual de Cherif Chalakani en España y Mexico, en trabajos de relaciones parentales y psicoterapia transpersonal; conduce grupos de terapia y talleres, combinando la terapia gestalt con la terapia corporal. Es instructor de meditación budista tibetana, y es colaborador y docente del Espai Gestalt y del Espai TCI. Colaborador tambien en Alas Barcelona, centro dirigido por Andrés Waskman. Si estás interesada/o en solicitar consulta puedes llamar o escribir al 668881268 o bien usando el formulario que encontrarás haciendo click aquí
Manuel Cuesta

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