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Sobre el tabaco y la adicción

El tabaco es un anestesiador. Aunque en las primeras caladas el calor del humo provoca una mayor sensación y estímulo, el propio humo quema los tejidos y disminuye la sensación de la zona pulmonar. Es ahí donde ubicamos las emociones. De ese modo el fumador tiene principalmente una mayor insensibilidad respecto a su mundo emocional. Es por ese motivo que en momentos de angustia o nerviosismo se busca fumar. Con el tiempo la adicción no es tan fuerte respecto a los agentes químicos sino al no sentir la intensidad emocional que aparece al dejar de fumar.

Cuando se deja el hábito la sensibilidad emocional aparece de nuevo y aquellos temas pendientes se manifiestan con claridad. Es por eso que aumenta la susceptibilidad, la ansiedad, y pueden venir momentos de tristeza, soledad e incluso depresión. Muchas personas buscan compensarlo con la comida o el deporte. Aunque desde mi punto de vista es un momento excelente para poner atención en la realidad de lo que estes viviendo, sin máscaras ni distracciones, sin quemar tu cuerpo o intoxicándolo para no sentir la culpa de no estar viviendo la vida que de verdad mereces.

Manuel Cuesta
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