Proceso

El proceso de terapia implica ir pasando de lo grueso a lo fino, de ponernos cada vez con una mirada más precisa, tan incisiva como receptiva. Al principio todo parece mucho más sencillo y uno siente que los pasos dados son de gigante. Puede ocurrir que en algún momento del proceso uno sienta que no avanza, que siempre es más de lo mismo. Pasar del relato oficial, lo acogido de afuera, a una escucha interna honesta y valiente es un reto que requiere de mucha persistencia. Javier Arenas recordaba el otro día la importancia de preguntarse “qué tengo yo que ver con eso”, con eso que me pasa, con eso que hago… No quedarse frío, pasivo, arrogante, frente a la vida, a las relaciones. Dejar de señalar afuera. Afinar, ir acercándose a una verdad que está envuelta, y revuelta, y, al tiempo, deseosa de ser encontrada. La niebla que cubre la verdad se disipa con el calor del profundo deseo de saber cuándo se le ofrece el marco del tiempo. Abrirse al dolor temido es comprometerse con el amor.

Manuel Cuesta Duarte
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