Forma física

Necesitamos estar en buena forma física para realizar cualquier proceso de transformación emocional y psicológico. Parece una obviedad, pero no es así. En muchas escuelas se ha dejado de lado o minimizado esta cuestión. Incluso en escuelas de terapia corporal. El cuerpo nos sostiene, y sostiene el proceso. Un buen ejercicio regular que combine fuerza, precisión, elasticidad, concentración, fondo e intensidad. Cada quien deberá buscar no sólo cuál es el más adecuado, sino atender la forma de practicarlo. Y esto no es sencillo porque generalmente escoge el ego y usamos el deporte (como todo) para reforzar o permanecer en las defensas habituales. Un buen tono muscular. Amplitud respiratoria. Presencia. Un descanso apropiado. Una buena alimentación variada y con buenos hábitos. No son cuestiones estéticas (ni éstas por sí solas son negativas) sino fundamentales y necesarias para eso que llamamos proceso personal. Igual que los terapeutas también para sostener la carga de tantos procesos.

Imagen: Filippa Edghill

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