La carreta vacía (o sobre la dificultad de estar conmigo mismo)

Esto me paso anoche, yo era la carreta vacía:

Caminaba con mi padre, cuando se detuvo en una curva y, después de un pequeño silencio, me preguntó:
– ¿Oyes algo más, que el cantar de los pájaros?
Agudicé mis oídos y algunos segundos después, le respondí:
– Sí, es el ruido de una carreta.
– Éso es, – me dijo. – Es una carreta vacía.
Pregunté a mi padre:
– ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la hemos visto?
Entonces, otra vez mas, me mostró su sabiduría:
– Es muy fácil darse cuenta: “Cuánto mas vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace”

Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y tratando con superioridad a los demás… O a aquellos, que no pueden estar, sin el estímulo de parlantes o de un televisor, que impiden todo tipo de diálogo, tengo la impresión de oir la voz de mi padre diciendo:

– Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace” Y a la vez : “cuánto se regocija el corazón, cuando vemos pasar una carreta repleta de carga preciosa… Silenciosa… Plena.”

A mi me sirve poner atención y en eso ando. Porque cuando hago ruido no sólo no escucho al otro (no estoy ahí) sino que tampoco me escucho yo: huyo con mi ruido. Y es que es mas que probable que cuando esto pasa es que ando desconectado de mi mismo. Y uno no se desconecta porque sí, sino que hay algo que no estoy queriendo ver en mi en ese momento (aunque no sea consciente de ello).

En ocasiones me doy cuenta a toro pasado, en otras lo pregunto sobre la marcha directamente, y en otras ocasiones lo observo en el mismo momento en el que está ocurriendo. Me pregunto: si estoy haciendo ruido, ¿qué me estará pasando a mi? En ese momento callo, paro, atiendo, me escucho. Sostengo. Respiro. Sostengo un poco más (es como una ola que tiene su propio ciclo de intensidad y calma). Respiro un poco más. La ola afloja. Me siento bien, he estado en contacto conmigo. Ya no huyo. Estoy aquí con lo que hay. Ya no hay ruido, sólo lo necesario entro tu y yo.

Manuel Cuesta

Manuel Cuesta

Manuel Cuesta, terapeuta para adultos, parejas y adolescentes con consulta en Barcelona. Colaborador habitual de Cherif Chalakani en España y Mexico, en trabajos de relaciones parentales y psicoterapia transpersonal; conduce grupos de terapia y talleres, combinando la terapia gestalt con la terapia corporal. Es instructor de meditación budista tibetana, y es colaborador y docente del Espai Gestalt y del Espai TCI. Colaborador tambien en Alas Barcelona, centro dirigido por Andrés Waskman. Si estás interesada/o en solicitar consulta puedes llamar o escribir al 668881268 o bien usando el formulario que encontrarás haciendo click aquí
Manuel Cuesta

Otros textos de interés

Un niño conmueve a su madre con su amor por los an...
veces leido 567
En los momentos difíciles, como cuando alguien querido muere o esta en proceso de morir, si mantienes tu atención, muchas de las cosas más profundas y sencillas de la vida se vuelven evidentes. Nosotros aislamos mucho a quien queremos y, además, lo c...
El diente de Buda
veces leido 860
Dígase reliquia, dígase gurú: "En una aldea del Tíbet central vivía un mercader que se había enriquecido notablemente comerciando con la India. Todos los años, cuando llegaba el buen tiempo, dirigía una caravana de treinta yaks cargados de lana, ...
Un verdadero maestro
veces leido 719
Un maestro no tiene aristas, no esconde nada. Al verle te Ves. Cuando te ve, te Ves. Él ya está en ti. Cuando te des la vuelta te seguirá viendo, pues siempre te ve. Hay maestros persona, hay maestros animal y hay maestros cosa. Hay cosas con concien...
Nasrudin y el sueño del sultán, o sobre cómo decir...
veces leido 1831
Nasrudín, es un personaje mítico de la tradición popular sufí, una especie de antihéroe del islam, cuyas historias sirven para ilustrar o introducir las enseñanzas sufíes, se supone que vivió en la Península de Anatolia en una época indeterminada ent...
“Maestro, los tejados están blancos, ¿cuándo dejar...
veces leido 505
Durante un paseo por un paisaje nevado el discípulo pregunta al maestro: “Maestro, los tejados están blancos, ¿cuándo dejarán de estarlo?” El maestro tarda en contestar. Se concentra y al fin le dice con voz áspera: “¡Cuando los tejados están blancos...

Los comentarios están cerrados.