Milagros

¿Por qué hacer tanto alboroto por un milagro? 

Yo sólo conozco milagros, ya sea que camine por las calles de Manhattan, o mire hacia el cielo por encima de los techos de Ias casas, camine por la playa con los pies descalzos al borde del Mar, o permanezca de pie, debajo de los árboles del bosque… 

Observe a las abejas volando en torno de la colmena en el verano, o a los animales que pastan en Ias praderas, o Ias aves o la maravilla de los insectos en el aire, o la maravilla de la puesta del sol, o de Ias estrellas que resplandecen tan calladas y brillantes, o la exquisita curva delicada de la luna nueva en primavera. 

Estos y los demás, todos, son milagros para mí. 

Todo está vinculado y sin embargo, cada cosa es diferente y ocupa su propio lugar. 

Para mí cada hora de luz y oscuridad es un milagro, cada centímetro cúbico de espacio es un milagro, cada metro cuadrado de la superficie de la tierra contiene lo mismo; cada fragmento de su interior bulle con lo con lo mismo. 

Para mí el mar es un milagro continuo, los peces que nadan, Ias rocas, el movimiento de las olas, Ios barcos y sus navegantes.

Milagros, de Walt Whitman.
Texto que me llega vía Miguel Doniz.

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