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Qué haces con el dolor?

El dolor, por lo general, o lo postergo o me impongo a él endureciéndome; o bien me dejo aplastar por él. Son formas de evadirlo, de no estar cara a cara con él y ver que es lo que me está transmitiendo y en qué realidad estoy realmente.

El dolor usa el mismo termómetro que el placer. Si me endurezco a uno, lo hago con el otro. Si no siento que me estoy quemando, no aparto la mano. Si me impongo ante una situación repetidas veces mis músculos se endurecen y desaparece la percepción corporal, y el dolor, que me ayuda a sensar que aquello que vivo es nocivo, desaparece. Cuando paro y pongo atención, aparecen todos los males.

Puedo ir a un fisioterapeuta o a un masajista, pero eso es un parche, tan esteril y frustrante como quien busca llenar una bañera con el desagüe abierto, o quien busca camninar recto con una bicicleta con el manillar torcido.

Mi invitación es a escuchar el dolor y darle una dimensión nueva, la de guía y firme termómetro de tu mundo emocional. Ya que en algun momento de tu infancia no pudiste sostener el dolor que la situacion vivida te causaba, pero ahora la realidad es distinta. La terapia es un camino a reconocer tus propias capacidades en la realidad del presente.

Manuel Cuesta Duarte
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