Problemas nuestros

El racismo no es un problema de las personas racializadas. La homofobia no es una problema de las personas no heterosexuales. La violencia de género no es un problema de las mujeres. Estos, y muchos más, son problemas nuestros, de los hombres blancos occidentales y en cómo ejercemos nuestros prejuicios y violencia sobre el resto de personas. A menudo, también, sobre nosotros mismos, y siempre causando daño y víctimas a nuestro alrededor. En el discurso y la forma de expresar esta problemática muy frecuentemente parece que el problema lo tengan las mujeres, los negros o los homosexuales y que son ellos quienes tienen que resolverlos, cuando reclaman simplemente dignidad. El problema no es de ellos, el problema somos nosotros.

Los hombres necesitamos ir poco a poco quitándonos el velo y ampliar la expresión de Simón de Beauvoir para reconocer que el hombre, tal y como lo comprendemos hoy en día, también es un constructo cultural.

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