Maradona

De todo lo que he leído estos días sobre la figura de Maradona, me interesa especialmente lo que escribe esta mujer. Porque siento que tenemos mucha prisa en juzgar, en pintar de un sólo color la cosa, y que hay una especial dificultad en mirar con detalle y valorar los matices. Sopesar. Comprender. Darse tiempo…

Yo de Maradona tengo una imagen muy pobre. Siempre me pareció un pobre hombre. Un enfermo que los medios y un país se empeñaban en ponerle delante de un equipo y de una cámara, siempre con el mismo resultado: el ridículo, el fracaso y la normalización de su drogadicción, su enfermedad. Pero esa era sólo mi mirada que no conseguía transformar a pesar de haber visto chorrocientos vídeos suyos a lo largo de estos años, para ver si conseguía apreciar esa magia que tantos decían que tenía. Quizá sea que yo soy poco de idolatrar nada. Pero en esta semana el ejercicio ha sido poner foco a su valor social, ese que no conocía. ¿Porqué las abuelas de la Plaza de Mayo le rendían homenaje? ¿Porqué tantas feministas argentinas, defensoras del proyecto de la ley de aborto, de las comunidades indígenas, antirracistas, contra la violencia de género, eran capaces de rendirle igualmente homenaje? ¿Qué sucedía aquí que tan rápido y sin matices Maradona era poco menos que un violador y los hombres que se despedían de él unos machirulos insensibles a la lucha de la mujer y las mujeres unas traidoras de la causa? 

Así que comparto este artículo que me parece que añade matices, amplía miras e integra, nos integra, a todos y todas, en este camino común: https://www.pagina12.com.ar/308272-diego-y-los-feminismos

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