La impronta del nacer

 

Sobre el parto, el dar a luz y el embarazo, incluso sobre la concepción… hay mucho que comentar todavía. Vivimos en una sociedad donde el miedo, la velocidad y la tecnificación, han dejado de lado a los tiempos naturales, a la intución, el poder de la mujer en post de las necesidades médicas. Incluso la cultura ha albergado palabras como “embarazoso” haciendo referencia a algo que avergüenza. En una sociedad que se teme al dolor (y, por tanto, se aleja de la naturaleza y tambien del amor), se usa ese miedo para preocupar a la familia y a las personas y ponerlas al servicio de una medicina muy deshumanizada. Afortunadamente, cada vez hay más personas sensibilizadas con este tema entre los equipos sanitarios.

Dice la madre del video:

“estaba preparada intelectualmente para enfrentarme a una atención convencional pero no estaba preparada emocionalmente”

Y es que principalmente el proceso es individual y en pareja. No es un mero trámite. Se trata de uno de los más maravillosos milagros de la naturaleza que nosotros somos capaces de acompañar: crear una vida. Pero se ha reducido durante años a algo mecánico, que se expresa usando siempre los mismos estereotipos y se acaba yendo al hospital como si de una enfermedad se tratase y en unos horarios mas a favor del equipo médico que de los ritmos de la madre y el bebé.

Es un tema largo a desarrollar, y no me extenderé más aquí. Pero sirva de breve introducción para que, desde una perspectiva distinta, ver este video que, a mi, me conmovió. Lo que en cualquier hospital hubiese acabado en cesárea…

Después de emocionarme en el momento de su nacimiento, me quedo con la reflexión que hace esta madre bellísima al abandonar el hospital y decidir tener su hijo en casa, a pesar de las indicaciones y miedos que provenían del equipo médico: “estaba preparada intelectualmente para enfrentarme a una atención convencional pero no estaba preparada emocionalmente”. Finalmente resulta emocionante ver ese bebé naciendo, la emoción de la madre tras el proceso, y me hace pensar en cómo vivimos los procesos de la vida.

En terapia he ido aprendiendo (y ahí sigo) en que el dolor forma parte del proceso y que el sufrimiento viene de su evitacion. Sufro cada vez que busco evitar el dolor y, “paradójicamente” cuando me abro a él me aligero y calmo. Me pregunto entonces… ¿No será que nuestra primera impronta, hoy en día que sabemos que el bebé siente lo mismo que la madre y su entorno, ya pasa por la evitación del dolor en el parto y que, siendo un hecho tan trascendental, ya marca en nuestra psicología que el dolor hay que evitarlo? De ser así, cabría reflexionar sobre eso y abrirnos a que el dar a luz siga siéndolo.

Manuel Cuesta

Manuel Cuesta, terapeuta para adultos, parejas y adolescentes con consulta en Barcelona. Colaborador habitual de Cherif Chalakani en España y Mexico, en trabajos de relaciones parentales y psicoterapia transpersonal; conduce grupos de terapia y talleres, combinando la terapia gestalt con la terapia corporal. Es instructor de meditación budista tibetana, y es colaborador y docente del Espai Gestalt y del Espai TCI. Colaborador tambien en Alas Barcelona, centro dirigido por Andrés Waskman. Si estás interesada/o en solicitar consulta puedes llamar o escribir al 668881268 o bien usando el formulario que encontrarás haciendo click aquí
Manuel Cuesta

Los comentarios están cerrados.