Feliz Navidad

“Cuenta Gertrud Bell una leyenda según la cual el joven Hafez, para conquistar a una muchacha, decidió pasar cuarenta noches en un lugar situado a cuatro millas de Shiraz, llamado Pir-e Sabz, porque allí se aparecía el profeta Jezr y concedía al que hubiera cumplido tal cupo de velas el don de la poesía. Aunque al llegar a la noche treinta y nueve la muchacha se le rindió, él siguió su ritual una vez más hasta que, en efecto, Jezr puso en sus manos la copa que contenía el agua de la inmortalidad.”

Cuenta así la leyenda cómo tras el amor de la pareja se haya el amor hacia todas las cosas y hacia todos los seres. Es en la valentía de ir más allá de lo individual donde reside la inmortalidad, la compasión más profunda. Donde él yo se vuelve nosotros.

Ese espíritu.

Feliz Navidad
Esta Navidad
La que la realidad nos trae.

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