Digerir la información

Demasiada información. Demasiada. Una táctica frecuente (no de ningún ente supranacional maligno, lo hacemos nosotros continuamente con nosotros mismos) es enterrar la verdad entre un mar de ruido. Y no solo eso. Sino que aquello que es verdad necesita un tiempo para ser digerido. Y de eso no solemos tener costumbre. No es cosa simple esta. Porque eso de saber, de aprender, o de conocer, no es una cuestión objetiva. Yo creía que bastaba con leer, asistir a una clase, hacer un taller o, lo que fuera, para aprender. Y va a ser que no. No nos han enseñado a aprender, sino a repetir o a reforzar. Porque aprender implica algo más cercano a la locura que al orden. Creemos saber una enseñanza por haberla escuchado o asistido a algún seminario. Pero, ¿qué pruebas tenemos de haberla comprendido realmente? No es fácil esta cuestión. Eso de saber, aprender, conocer, no es cualquier cosa, ni rápida.

Ilustración de Jen Duran.

Manuel Cuesta Duarte
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