
El cambio de Telegram a Signal, y la responsabilidad como terapeuta sobre el uso de la tecnologia
Tiempo de lectura: 4 minutosEn los últimos días se han hecho visibles, una vez más, dinámicas de presión e intimidación por parte de figuras que controlan grandes plataformas digitales. Cuando quienes dirigen estos entornos utilizan tácticas propias de matones para condicionar decisiones de gobiernos y manipular a la opinión pública, para mí deja de ser una cuestión tecnológica y pasa a ser una cuestión ética.
Por coherencia con mis criterios profesionales y personales, he decidido dejar de usar Telegram como canal de comunicación con los pacientes y participantes. Y optar por Signal.
Por qué usaba Telegram
Hasta ahora había utilizado Telegram porque, según sus políticas de privacidad, parecía ofrecer un marco de seguridad y protección de datos más sólido que WhatsApp y era más versátil que Signal.
En un contexto ético y terapéutico esto es fundamental y una obligación que como terapeutas no debemos ignorar. Es parte de nuestra responsabilidad conocer el medio de nuestros pacientes y propio. La confidencialidad y el cuidado de la información son parte del encuadre terapéutico y del respeto a las personas. Insisto que esto es fundamental.
Privacidad para los pacientes y participantes e inversión
Utilizo servidores de correo privados (no gratuitos como gmail o hotmail), las consultas de IA son con licencias de empresa que no entrenan otros modelos y no dejan residuos de datos. Uso aplicaciones que respetan la RGPD. Invierto más de 700€ anuales sólo en privacidad para la gestión de datos, gestión de contactos y calendarios en mi propia nube privada, registro de sesiones y comunicación.
Cuando el servicio es gratuito (salvo en determinados casos, como fundaciones) es que el precio eres tú.
Por ese motivo he elegido la aplicación de mensajería que desde mi punto de vista tiene el equilibrio más adecuado entre privacidad y facilidad de uso: Signal.
Qué cambia a partir de ahora
- Cierro Telegram como canal de comunicación con pacientes.
- Mi cuenta de Signal ya está abierta.
- Los grupos de trabajo se irán creando a medida que los usuarios se den de alta.
- Mantendré Whatsapp para aquellas personas que por razones técnicas no puedan usar o instalar Signal.
El uso de Signal
- A partir de ahora, las comunicaciones individuales y de grupo las haré a través de Signal.
- Signal es una aplicación con el más alto estándar en seguridad. Es software libre. Y pertenece a una fundación sin ánimo de lucro (aceptan donativos con pagos mínimos de 2€ al mes para copias de seguridad cifradas de chats a imagenes). El usuario está protegido y las comunicaciones también.
- Puedes descargarla aquí: https://signal.org/es/
- Y tienes más información aquí: https://www.nytimes.com/es/2025/03/25/espanol/negocios/signal-app-filtracion-seguridad.html
- Y aquí: https://donporque.com/signal-chat-mas-seguro-en-2026/
Gracias por la comprensión
Los cambios suelen resultar incómodos al principio. Agradezco la comprensión y la adaptación. Mi intención con esta decisión es cuidar el marco de trabajo, proteger a las personas y actuar con coherencia ética en un contexto digital cada vez más complejo.
WhatsApp y el daño de las redes sociales
La captación de datos de Meta (Whatsapp, Instagram, Facebok)
Y aunque whatsapp cifra el contenido, la información que obtienen se basa en tus hábtis de uso, contactos que utilizas, servicios con los que contactas, rutas diarias que realizas, a qué hora, duración, etc. De esa manera van creando un perfil complejo y amplio de ti que junto con el de millones de usuarios pueden no solo predecir comportamientos, gustos e intereses sino influir en qué contenidos crear y cómo obtener tu atención e influir en tus gustos, tolerancia a determinadas propuestas y tendencias políticas. El caso de Cambridge Analítica de 2018 sobre cómo usó millones de datos de usuarios de Facebook y su influencia en las elecciones de EEUU está demostrado y fue el primer gran escándalo de este tipo. Pero no es el único. Y tampoco trascendió a la opinión pública. Lo que extrae whatsapp de tus hábitos combinado con tu uso de Instagram genera perfiles aún más finos y complejos de ti, familiares, amigos y red más amplia, permitiendo no solo segmentar el contenido sino crearlo para comunidades específicas.
Sabiendo esto, mi deber ético es ofrecer aplicaciones de contacto conmigo que eviten este tipo de actuaciones. Además de eso, la evaluación de una herramienta no puede quedarse solo en lo que promete la propia aplicación. También importa el ecosistema que facilita, el uso que se hace de la plataforma y la ética de quienes la dirigen.
Pubertad y adolescencia
Con los datos en la mano, es difícil negar el impacto negativo de las redes sociales sobre el desarrollo psicológico, especialmente en infancia, pubertad y adolescencia. Plataformas como TikTok o Instagram pueden favorecer dinámicas de comparación, adicción a la validación, problemas de identidad, exposición temprana a contenidos inapropiados sin posibilidad de discernir real de manipulación, y una colonización del cuerpo por parte del otro que es violencia.
Por eso considero fundamental restringir el acceso a entornos digitales que empujan en esa dirección. Como profesional, no quiero normalizar ni reforzar el uso de ecosistemas que, de forma directa o indirecta, contribuyen a esa erosión. Y tengo que apoyar todas las regulaciones que sirvan para ese cuidado específico.
Debemos ser firmes y evitar que ningún gobierno busque controlar más de lo debidamente necesario, pero cualquier regulación no puede tacharse de censura ni tergiversar la verdad para movilizar a las personas a través de la manipulación emocional y generar el miedo a un futuro apocalíptico. Ésta es una conocida táctica de comunicación.
El auge de comunidades de odio, desinformación y contenidos delictivos
Telegram ha sido señalado con frecuencia por alojar canales y comunidades donde circulan contenidos gravemente dañinos. No hablo solo de debates extremos o “márgenes de opinión”, sino de realidades como:
- Desinformación organizada sobre política, crisis climática, inmigración, economía y, especialmente, salud. Esto no es casual ni al azar. Está fomentada por diferentes poderes que buscan la polarización, la desconfianza en las instituciones, aumentar la sensación de inseguridad, fomentar estados de ansiedad y reactividad.
- Desarrollando y sosteniendo amplias comunidades que disparan el número de personas que reciben esa información como veraz, o que se sienten respaldados y legitimados en sus discursos de odio a la mujer, racistas, homófobos, islamófobos, etc.
- Y esto incluye también la presencia de contenidos objetivamente delictivos, como pornografía infantil.
Aunque todo esto existiera antes, la escala actual y su impacto social han experimentado un auge enorme fomentado por pseudomedios y plataformas digitales que tienen un claro interés en polarizar. Y, sobre todo, para mí es determinante la actitud de quienes, en lugar de facilitar una regulación que proteja a la ciudadanía, la bloquean, la boicotean o desacreditan a quienes intentan poner límites. Esa posición entra en conflicto con mis criterios éticos.

