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Sobre el síndrome del impostor (I)

«Sólo puedes estar seguro de que lo estás haciendo bien cuando tienes el síndrome del impostor.»

Ignatius está hablando sobre cómo en una sociedad donde prevalece la mediocridad, los medios de comunicación mayoritarios y los programas de televisión cuentan con contertulios de medio pelo, donde se potencia que todos tengamos una opinión de todo, por simple que sea, ridiculizado avances científicos o un pensamiento complejo, donde todo lo que uno debe saber de un tema debería caber en un meme, en una sociedad donde se desprecia la duda, quienes avanzan en el río del conocimiento descubren el océano que hay frente a ellos. Y al adentrarse en él sienten que lo que sabían es realmente poco en comparación con todo el saber. Esta experiencia de soledad y desconcierto está descrito en el efecto Dunning-Kruger (Nobel en 2000) y ampara el llamado «síndrome del impostor».

La cosa es que el ignorante no puede conocer su grado de incompetencia. Y cuando uno empieza a profundizar en su tarea y conocimiento del medio, adquiere esa conciencia y, por tanto, duda y se plantea si lo que ha hecho lo ha hecho bien o podría hacerlo mejor. El ignorante no tiene esa duda y suele presentarse con una gallardía y seguridad mayor.

En una sociedad que alimenta este tipo de respuestas envalentonadas, que valoran más la forma que el fondo, quien ha empezado a albergar la duda teme no ser suficiente y que si valoran lo que hace es porque no saben que se puede hacer mejor o que los otros lo están haciendo mejor (porque no se percibe con la misma aparente seguridad que los demás). Cree que es un impostor y teme ser descubierto. Esto nos afecta a todos de un modo u otro. Aunque hay caracteres que lo viven con especial intensidad. A más comparación y necesidad externa de aprobación más sensación de fraude.

Por eso, en este contexto social, vale la pena aprender a sostener una cierta sensación de impostor, darle la bienvenida al temblor de piernas, al no saber, ala duda, y no cejar en la búsqueda. Aceptar lo incómodo y lo desestructurante como parte necesaria del camino.

Manuel Cuesta Duarte manuelcuesta@paziencia.com

Manuel Cuesta, soy terapeuta gestalt con consulta en Granollers y online. Dirijo Paziencia desde 2010. Ofrezco acompañamiento en terapia individual y de pareja, dirijo grupos de supervisión para terapeutas y grupos de terapia. Colaborador de Cherif Chalakani desde hace 14 años. He sido docente del Proceso Hoffman en España, dirigido grupos de hombres en movimiento y colaborado con diferentes escuelas de formación Gestalt y corporal.

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