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Sobre el linaje: tomar o rechazar al padre.

Un punto de libro de la editorial La Llave citaba una frase supuesta mente de Claudio Naranjo. En realidad era una cita de los evangelios, pero el nombre de Mateo no aparecía por ningún lado. Un terapeuta en Instagram no dejaba de escribir frases de Peter Levine, firmándolas con su nombre. Lo mismo ocurre con decenas de terapeutas y psicólogos (es lo que más me aparece en Instagram) que no reconocen ni citan sus fuentes, de dónde han adquirido ese conocimiento, de quién están tomando sus palabras. Se aprovechan, sin ruborizarse, del trabajo de otros.

Pasa lo mismo con las imágenes que se usan para anunciar retiros de todo tipo o talleres. Se toman fotografías sin citar la fuente ni comprar los derechos. Incluso algunas fotos personales que yo mismo tomé las vi usadas para anunciar unas charlas en una zona de andalucía.

No hacen falta cuestiones más graves para observar que todos estos detalles son un síntoma. Esto no viene del no saber la importancia de la cita, sino que la apropiación y silenciar a la fuente, tiene un componente de desprecio, de competitividad y de venganza que, consciente o no, está operando.

Honrar al padre

Honrar al padre pasa por honrar al que vino antes, al que abrió camino y lo sustuvo. Honrar, reconocer y agradecer el trabajo del otro. Honrar el linaje. Eso es, entre otras cosas, lo que de forma simbólica significa honrar al padre.

Tambien pasará por soltar la pretensión de la originalidad. Lo que hacemos (todos) no es muy original ni tiene porqué serlo.

Ya es suficiente mérito comprender y darle continuidad a lo que sea que recibamos.

La originalidad ocurre por si sola, al evitar la repetición o la impostura, hay algo que se transforma, y que lo mantiene vivo.

Podemos así reconocer la pertenencia a una comunidad inmensa. Nosotros no somos más que un glóbulo rojo en el torrente snguíneo. Tantas personas participaron en lo que yo ahora sé que creer que lo que yo haga o exponga es original es poco menos que un delirio.

Muchos maestros se han dedicado a enseñar una y otra vez esta cuestión. Sogyal Rimpoché no dejaba de nombrar a tres de sus principales maestros. En los retiros pedía que pusieran sus fotos colgadas del techo mirando hacia él. Así, decía, que les tenía presentes, y era una forma de reconocer y agradecer constantemente de dónde venían sus enseñanzas. Él enseñaba de esta forma tan práctica a tener en cuenta lo que en el budismo llaman los 8 dharmas mundanos. La enseñanza es la misma. Cambia el maestro, cambia la forma de enseñar, pero no cambia la enseñanza.

Nuestro linaje, nuestra historia, es nuestro patrimonio

En mi caso me di cuenta que sería muy fácil para mi que mi arrogancia y prepotencia se fueran alimentando a medida que fuera teniendo más prestigio, que fuera teniendo más pacientes y fuera más conocido. ¡La fama! Creo que tuve momentos prepotentes, pedantes y arrogantes. Y si viera por un agujero al yo de hace unos años creo que sentiría cierta vergüenza, y algo de compasión.

Traté de huir de eso.

No sé si lo hice bien o si me pasé al otro lado. No estoy seguro, la verdad. Pero fue reparador para mi escuchar a Cherif Chalakani citar a Alain Vigneau cuando decía «nuestro linaje es nuestro patrimonio». Y desconozco si él lo tomó de otra fuente. Pero quise pararme a comprender eso.

Me di cuenta que encajaba con el sentimiento de respeto y agradecimiento que sentía desde hacía años por mi maestro de tae-kwondo. Era más fácil sentirlo por él que por mi padre, con quien estaba realmente en conflicto por aquel entonces. El reto fue ir trasladando hacia otras figuras más cercanas ese honrar y reconocer. La cosa no fue fácil y primero tuve que atravesar la densa ciénaga del resentimiento y la rabia, dejarme tocar por un profundo dolor que creía que me mataría, acercarme a una parte de mi muy pequeña, asustada y abandonada, y comenzar un viaje juntos hacia el presente. Esta tarea, además, no es un viaje que haya que hacer una única vez en la vida (ni de la misma forma). Sí aprovecho para decir que debería ser requisito para cualquier terapeuta.

A partir de ahí pude sentir ese reconocimiento y agradecimiento progresivamente por Cherif, para después verlo en mis abuelos, y finalmente en mis padres. Fue por ese orden. Y eso me dejó en paz.

Reconocer el legado familiar me llevó a poder reconocer el legado extrafamiliar. Al final de cada Proceso Hoffman he querido dedicar mi brindis no solo a Bob Hoffman, sino a todos los profesores que a lo largo de 60 años han sostenido el Proceso, la gran mayoría de forma anónima. Me parece fundamental citar a los autores que pueden inspirar una cita, o reconocer al creador de una imagen, o de cualquier trabajo. Estamos sostenidos por una red inmensa de personas que se atrevieron a dar el paso. Unos casándose, otros teniendo hijos, atravesando sus miedos e incertidumbres, sosteniendo dificultades de cualquier tipo.

Vivimos inmersos en una cultura que fomenta las figuras individuales, particulares y destacadas. Parece que todo viene exclusivamente del aislado esfuerzo personal. Pero no seríamos nada, nada, sin el otro. Y el otro es todo.

El patriarcado, del que tanto se habla, es precisamente esto, apropiarse del mundo, del otro.

Honrar al padre nos da dirección, honrar el trabajo, la entrega, el servicio, de quien nos ha precedido nos permite conocer nuestro lugar en el mundo. Ser parte de él en lugar de intentar apropiarnos de él.

Leí a Miguel Doniz escribir «el padre trae la paz», quizá tenga que ver con esto.

Bola extra: los 8 dharmas mundanos

Aconsejo revisar esta cuestión si os interesa en un artículo especializado. Aquí simplemente nombro los llamados 4 pares:

1) Apego a los placeres sensoriales
2) Aversión al displacer (al dolor, la pérdida)
3) Apego al halago
4) Aversión al rechazo
5) Apego a los bienes materiales
6) Aversión la austeridad
7) Apego a la fama y buena reputación
8) Aversión al juicio externo

Imagen: DropxLife, en Deviatnart. https://www.deviantart.com/dropxlife

Manuel Cuesta Duarte manuelcuesta@paziencia.com

Manuel Cuesta, soy terapeuta gestalt con consulta en Granollers y online. Dirijo Paziencia desde 2010. Ofrezco acompañamiento en terapia individual y de pareja, dirijo grupos de supervisión para terapeutas y grupos de terapia. Colaborador de Cherif Chalakani desde hace 14 años. He sido docente del Proceso Hoffman en España, dirigido grupos de hombres en movimiento y colaborado con diferentes escuelas de formación Gestalt y corporal.

Comentario: 1

  • Luis Antonio
    hace 5 meses

    Gracias Manuel por escribirte así. El yo y el tú con quien me puedo confrontar y me ayuda a verme. Dices «el otro es todo». Me resuena, puede parecer rotundo. Habla de verle. Me voy a la crítica y a decir que no podemos depender del otro, que cada uno hemos de tener nuestra opinión… y no es el tema. Para mi reflejas que en el otro, somos, soy. Me veo en su mirada y él se ve en la mía. Juntos somos. Solos no existimos.

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