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Cooperación y entrega, una nueva mirada de la concepción

Una de las cosas que más emocionan son «els castells«. Una tradición que empezó en Valls (Tarragona) hace unos dos siglos, y que se fue extendiendo por Catalunya en los años 80. Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, desde el 2010. Torres humanas, lo llaman los extranjeros que se fascinan con esta tradición catalana. Y es que en eso consiste, en crear torres, castillos, lo más altos y bellos posibles, donde cada piso está sostenido por seres humanos que trabajan de forma precisa y coordinada.

Es un trabajo de entrega y cooperación que sólo viéndolo en directo se puede sentir la intensidad, la belleza y impacto que tiene. Cooperación es la palabra. Cada persona es fundamental. Todas y todos trabajando a la vez. Y hay riesgo. Bastante. Y mucha emoción. Cambia la energía de toda la plaza cuando está a punto de coronarse. Una media de 100 o 200 personas (los hay de 700 u 800) se unen para que la enxeneta levante la mano apenas unos instantes.

Ese trabajo sagrado es similar a cómo me imagino que es la concepción. Nos vendieron muchas veces que los espermatozoides luchan entre ellos. Es el discurso del patriarcado. Lo hicieron aquellos que no podían mirar a la naturaleza más que desde su prisma limitado impuesto por el patriarcado donde todo se consigue a base de conquista. Ellos viven como si todo fuera una guerra continua, una competición, y desde esa mirada reinterpretan lo que ven sin conocer su distorsión. Vemos lo que somos.

No hay nada en la naturaleza que para crear vida y sostenerla lo haga desde el enfrentamiento de las partes. Todo es un trabajo de cooperación, y para eso cada parte sabe bien cuál es su labor. Imagino a los espermatozoides apoyándose los unos a los otros y sabiendo cuáles exactamente deben ser apoyados para llegar a un óvulo, que lejos de estar cerrado y combatiente, lejos de ese imagen que el espermatozoide se cuela a pesar del no del óvulo (como a mi me enseñaron una y otra vez de forma aparentemente cómica), no sólo está receptivo, con gran apertura, deseoso, enérgico, vital. Sino que toma una parte muy activa en el proceso de acoplamiento. Es el óvulo la parte que selecciona, que tiene más informacióin, y que «escoge» al espermatozoide. Y lo hacen de forma coordinada, para el bien común. Ambos están alegres del encuentro.

Para poner más belleza al asunto, si cabe, resulta que estan observando que los espermatozoides se desplazan con movimientos armónicos y reproducen acordes musicales.

Nacemos de la cooperación y la entrega. De la búsqueda de un bien mayor y del deseo de la continuación de la vida. Y lo hacemos con placer, que es una de las formas más altas de inteligencia.

Manuel Cuesta Duarte

Manuel Cuesta, soy terapeuta gestalt con consulta en Barcelona, Granollers y online. Colaborador habitual de Cherif Chalakani, docente del Instituto Hoffman, dirijo Paziencia desde 2011. Principales dedicaciones: terapia individual, grupo de supervisión para terapeutas, grupo de terapia y estudio, proceso Hoffman, Espacios Nacientes (con Cherif Chalakani) y talleres monográficos. He dirijido grupos de hombres y colaborado con diferentes escuelas de formación gestalt y corporal.

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